Como docente, día a día, debo impartir conocimientos adecuados a mis estudiantes, utilizando diversas estrategias, técnicas y recursos para mejorar su proceso de aprendizaje; sin embargo, la carencia de afecto, los problemas emocionales y económicos, pueden llevar a que un estudiante no se concentre, pierda el interés, o manifieste conductas inadecuadas que afecten su desarrollo intelectual.

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